Nada te turbe, nada te espante

Acuérdate de esta noche. Del hueco que aparece cuando pongas tu autoestima en las manos de otros. Acuérdate del sentido de debilidad. Del peso de la soledad arriba de tus pulmones hasta casi no puedes respirar.

Va pasar la noche y el sentimiento de incapacidad. Acuérdate que nadie te ayudó llegar a este punto. Es más, nadie creyó en ti. Te dijeron que no eras capaz. Que ibas a fallar. Convertirte en alcohólica or drogadicta. Hasta tu madre quien te dijo que te ibas a suicidar si mudaste a Nueva York.

Nadie te va salvar menos tu misma.

Hay otros que han sufrido. Santa Pecadora Veneranda, no eres la alfa ni el omega. Acuerdate de las palabras de Santa Teresa de Avila. Todo lo que tienes que hacer ahorita es tener fe por una sola noche más. Mañana, o el día siguiente, te vas a levantar cubierta de gracia. Vas a reanudar tu vida. Encontrar soluciones. Como siempre lo haz hecho. Como siempre lo harás.

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda,

La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.

Eleva el pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
Nada te turbe.

A Jesucristo sigue
con pecho grande,
y, venga lo que venga,
Nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
nada tiene de estable,
Todo se pasa.

Aspira a lo celeste,
que siempre dura;
fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.

Ámala cual merece
Bondad inmensa;
pero no hay amor fino
Sin la paciencia.

Confianza y fe viva
mantenga el alma,
que quien cree y espera
Todo lo alcanza.

Del infierno acosado
aunque se viere,
burlará sus furores
Quien a Dios tiene.

Vénganle desamparos,
cruces, desgracias;
siendo Dios su tesoro,
Nada le falta.

Id, pues, bienes del mundo;
id, dichas vanas,
aunque todo lo pierda,
Sólo Dios basta.

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